En su libro el Juego Interior del tenis, Timothy Gallwey afirma que hay dos voces internas que mantienen un diálogo.
Una es la que él llama el yo nº1, que es la voz crítica y controladora, que está dando continuamente órdenes y diciendo lo que se debe de hacer. Ttambién desempeña el papel de juez, criticando continuamente nuestra labor, en lugar de describir lo que hay que hacer, para que podamos aprender. La otra es el llamado nº 2, que es esa parte nuestra que sabe de forma innata qué es lo que tiene que hacer.
Este yo nº 1 desconfía del yo nº 2, que se manifiesta a través del cuerpo. La falta de confianza le lleva a detallar con precisión lo que debe y no debe de realizar y a regañar por todo lo que hizo mal y hacerle víctima de sus actos. Sus miedos y dudas de sí mismo los traslada al yo nº 2 que a modo de frenos le impiden utilizar sus palancas, para descubrir y explorar el potencial que encierra el cuerpo humano, al tiempo, que inhiben su capacidad de aprendizaje, de creatividad, de innovación y de disfrute. A consecuencia de ello n no se consigue un desempeño espontáneo, debido a que la mente no está en calma, no forma una unidad con el cuerpo, no encuentra esa voluntad de victoria que libera toda su energía, y además, nunca pierde el ánimo ante la derrota; es decir, no consigue ese estado de flow, de flujo, que fluye entre el desafío de la tarea y la sensación de capacidad y competencia que uno atesora.
El yo nº 1 le está mostrando continuamente las barreras al yo nº 2, e impide, que éste pueda convertir esos obstáculos en oportunidades. La realidad, es que esta dinámica, es la principal adversaria, para que el yo nº 2, haga bien lo que en realidad sabe y puede hacer. Pasando a ser su peor enemigo, al ser el primero que se derrota a sí mismo.
El descubrimiento de esta estructura mental, con sus sujetos, diálogos e interferencias, con sus causas y consecuencias permite establecer un certero diagnóstico de la insatisfacción y del desequilibro de la ecuación esfuerzo rendimiento. Estas certezas permiten realizar pronósticos sobre determinados comportamientos y actitudes, así como, dar con la terapia adecuada.
La clave del cambio está en controlar ese ruido interno, en desaprender a emitir juicios, en evitar que el yo nº 1 esté dando continuamente órdenes al yo nº 2, que deje de estar juzgando, que le escuche y le observe de forma activa. Que cree la atmósfera que le permita visualizar las metas, memorizar las sensaciones de las diferentes etapas y codificarlas con un significado profundo, tanto a nivel visual, como auditivo y háptico. Que le permita encontrar un punto de referencia para mantener la concentración y el resto viene de camino, solamente consiste en dejar que ocurra.
Para ello hay que confíar en el cuerpo, dejándole que haga lo que es capaz de hacer. Te sorprenderás de tu potencia, de tu regularidad y de tu precisión, estás en el buen camino del aprendizaje natural que llevas codificado en tu ADN. Descubres que la misma función puede realizarse forma diferente, te atreves a romper paradigmas, abres nuevos caminos, no consumes energías en luchar contra viejos hábitos, simplemente creas hábitos nuevos que te hacen la vida más fácil y el quiero y puedo pasa a ocupar el lugar del debería.
Para ello hay que observarse sin juzgar, para aprender a describir. Esta situación te lleva a preguntarte:
¿Qué quieres cambiar?
¿Dónde quieres empezar?
¿Cuál va ser tu primer paso?
Ahora visualiza el resultado deseado. Codifica todas las sensaciones que te producen esa meta.
Confía en tu yo nº 2, el quiere y puede. Concentración, confianza, elección, atención libre de juicios, ánimo y adelante.
Y por ultimo analiza la realidad, comprueba que vas por la senda marcada. Date un feedback, objetivo, puntual y preciso. Corrige todo aquello que creas conveniente.
Este proceso permite:
a) Aprender tanto de los éxitos como de los errores.
b) Trasladar las experiencias de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo y convertirla en una memoria procedimental de habilidades, en la que, de forma inconsciente se realice con la máxima precisión las competencias de desempeño.
c) Entrar en la senda del aprendizaje continuo, del equilibrio con uno mismo, de la satisfacción y de la autorrealización sin apenas esfuerzo.
Ese estado de fluir, se consigue cuando la mente está en calma y concentrada, este es el momento en que se puede rendir al máximo. Estamos en el aquí y el ahora, se da una unidad entre la acción ejecutada y el ejecutor de la acción. Ese estado proporciona un flujo de energía, que genera más poder y más precisión, nos lleva a un estado de calma en el que se está conscientemente inconsciente.
La mente constituye una unidad con la actividad del cuerpo, y las funciones inconscientes o automáticas están operando sin la interferencia de pensamientos. En una mente totalmente concentrada no hay espacios para pensamientos sobre el qué, cómo, cuándo, dónde o el por qué del desempeño del cuerpo.
El solucionar los conflictos entre esos dos yo asienta las bases del cambio que habrá que llevar a cabo poniéndo en práctica todas tus valores, habilidades, recurso y actitudes.
Bienvenidos a mi nuevo blog, en el que hablaré de la necesidad que observo de que las personas integren su lado femenino y masculino, su mente y sus emociones con el fin de lograr una vida más plena. Mi propuesta es que, a través del coaching, la inteligencia emocional y las danzas orientales se puede conectar con nuestra verdadera esencia para convertirnos en líderes de nuestra vida y disfrutar de una vida más plena. Espero vuestros comentarios!
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